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LIPIDOSIS HEPÁTICA FELINA

La lipidosis hepática felina o  síndrome del hígado graso felino, es una enfermedad grave, no infecciosa, que afecta a gatos, siendo una causa importante de mortalidad para estos animales.

Consiste en la acumulación de grasa en el hígado. Se manifiesta en forma de pérdida de peso, vómitos, diarrea, deshidratación y agrandamiento del hígado, además de un aumento de la bilirrubina y de las enzimas hepáticas en sangre.

Afecta principalmente a gatos (tanto machos como hembras), que tienen una escasa actividad física. Existen  varios factores de riesgo, como pueden ser la obesidad, la anorexia y el estrés.

Algunos gatos desarrollan anorexia, por situaciones de estrés causado por un cambio brusco de dieta, cambio de hábitat o domicilio, la llegada de una nueva mascota o por el desarrollo de  alguna otra enfermedad, por lo que, podemos clasificar la lipidosis hepática en 2 grupos:

  • Lipidosis hepática primaria: Cuando la acumulación de grasa se produce por algún fallo en el metabolismo del animal, causado como hemos dicho anteriormente,  por un período de ayuno prolongado o como el que puede desencadenar el estrés. Hay que tener en cuenta que un gato, no debe de pasar más de 2 días sin comer.
  • Lipidosis hepática secundaria: Se produce cuando los gatos padecen alguna enfermedad que les predispone a la acumulación de grasa, como la diabetes, enfermedades infecciosas, el hipotiroidismo, o la pancreatitis.

Podemos sospechar la enfermedad, cuando nuestro gato, además de  dejar de comer, presenta estos síntomas:

  • Pérdida de masa muscular
  • Vómito
  • Ictericia ( color amarillento de las mucosas)
  • Babeo
  • Depresión
  • Convulsiones
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Diagnóstico de la lipidosis hepática

Si bien, esta enfermedad se puede tratar fácilmente si se detecta a tiempo, cuando no se trata, avanza rápidamente y siempre es mortal. Por lo tanto, a la vista de los primeros síntomas, es de vital importancia acudir a la clínica veterinaria. Allí los profesionales veterinarios, para confirmar la enfermedad, realizarán una serie de pruebas como las siguientes:

  1. Examen físico.– Con este examen, se puede detectar la ictericia, además de la deshidratación y pérdida de peso y masa muscular.
  2. Hemograma.-  Detección de  anemia leve y glóbulos rojos de forma anormal, indicadores de enfermedad hepática.
  3. Prueba de ácido biliar y análisis de orina.-  Para evaluar la función del hígado.
  4. Radiografías y ecografías.-  Permiten la evaluación del tamaño y la forma del hígado y de la vesícula biliar y el sistema biliar. Contribuyen a descartar el cáncer como causa de la enfermedad hepática.

¿Cómo se cura la lipidosis hepática felina?

Para tener  éxito en el tratamiento de los gatos con lipidosis hepática, es primordial realizar un diagnóstico precoz y distinguir si se trata de lipidosis primaria o secundaria. En este segundo caso, hay que determinar de que patología se trata ( diabetes, pancreatitis…) y pautar además su tratamiento específico.

La alimentación y la hidratación son básicas, para una eficaz recuperación. Aunque, por regla general un gato con lipidosis hepática no va a querer comer, es fundamental conseguir que lo haga lo antes posible.

No debemos forzar al animal a comer, por lo que se recomienda que la alimentación e hidratación se realice por sonda.

En principio el gato tendrá que permanecer ingresado, siendo importante que vuelva a casa lo antes posible, para seguir allí su tratamiento, ya que en las clínicas suelen estresarse, y no es bueno para su recuperación.

Prevención de la lipidosis hepática felina

Para una prevención eficaz de la lipidosis, es recomendable que el veterinario revise a nuestro gato al menos una vez al año, y así poder detectar de forma precoz cualquier enfermedad y tratarla de forma conveniente. Debemos intentar que nuestro gato se mantenga siempre en un peso adecuado, por lo que es importante que tenga una dieta equilibrada adaptada a sus necesidades, evitando un exceso de grasas y de hidratos de carbono.

También es fundamental que realice ejercicio y que disfrute de un ambiente agradable, evitando, dentro de lo posible, las situaciones que pueden generar estrés.

Los profesionales del Centro Veterinario Mirovet, en Yuncos y Mocejón, te recomendamos que, ante cualquier sospecha de que tu gato puede padecer la enfermedad, te pongas de forma  inmediata en contacto con nosotros, para un rápido diagnóstico y eficaz tratamiento.